Las mejores fotografías que NO pude tomar

23 de Junio 2020

Continúo en la fotografía pero de 1998 al 2006 viví mi época más intensa: siempre cámara en mano, a veces una portátil y otra más potente en el auto, así capturé momentos inesperados pero llegué a una etapa en que no podía apagar la cámara interna en mi cabeza (le pasa a muchos fotógrafos), así que suspendí la fotografía por quizá 2 años, incluso viajando, y luego lentamente la retomé.

Las mejores fotografías que NO pude tomar
Fotografía de hongos/setas en un tronco de Aguateca, sitio arqueológico de Petén.

Ingresando a Tikal se me escapó del lente un halcón recogiendo "algo" en pleno camino y remontando vuelo, un coyote paseando por las ruinas del Complejo Q, un pequeño tapir camino a Uaxactún, tarántulas gigantes en la Isla de Topoxté en Petén; una colorida y gigante iguana en Petexbatún y no se me olvida una enorme serpiente cruzando el río La Pasión, nadando como si nada.

Durante los años de escalada en roca en el Filón de Amatitlán se me escapó lo que parecía un halcón, llegamos a una ruta en la cual se escuchaban polluelos y el gran ave comenzó a rondar en lo alto, cancelamos la escalada pues (cierto o no), un amigo dijo que muchas veces bajo amenaza atacan, y otras veces abandonan el nido. En el mismo Filón alguna que otra serpiente entre la vegetación también nos visitó o más bien huía mientras preparábamos la ruta.

Nadando en Laguna Lachuá fue impresionante ver cantidad de peces de diferente tipo y color, igual que un río absolutamente claro y frío en Huehuetenango (Laguna Brava) con peces enormes. O una pareja de impresionantes correcaminos en Baja Verapaz en la ruta que baja a La Canoa, hicieron una pausa para ver quién las observaba y luego salieron corriendo.

Los inolvidables

Una manada de zorros rojos, enanos y gorditos con el hocico un poco chato: madre y cachorros en la Península de Yucatán cerca de un sitio arqueológico maya. Se tomaron el tiempo de curiosear al escuchar los pasos y luego dar la vuelta y marcharse entre la vegetación. Lo mejor fue ver a los rezagados siendo llamados por su madre. Cámara en mano pero sin fotografía, nunca sabré qué especie eran, se veían como el "red panda" que no es nativo de América sino del Himalaya y de Asia en general pero realmente se sintió como un momento a vivir, no a capturar. Igual una que otra bandada de delfines por costas del Atlántico. Es bonito verlos, pero muy agradable cuando notan tu presencia y te lo hacen saber.

¿Y los otros momentos y fotografías?

Hay muchos capturados, quizá para algunos mejores de lo que describo arriba, sin embargo estos descritos son los que atesoro como momentos que quedarán en mi memoria. No se trata de competir entre las fotografías no tomadas contra los momentos capturados en fotografía, y mucho menos la nada sana competición entre poco sanos fotógrafos que de inmediato sienten la necesidad de decir "ah bueno yo vi un Oso polar jugando naipes en una lancha y eso es mejor que cualquier otra cosa" solo por presumir. 

Lo mágico de los momentos es que son personales, y más cuando no hay fotografías. No son para competir, es para narrar historias, tus historias o recordar por dónde caminaste.

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Puente de Río Dulce, en Izabal.

Total a mi me siguen impactando las hormigas gigantes de Tikal y las pequeñas arañas saltarinas. Ni qué decir de los momentos simples de la vida.

¿Y qué de no poder apagar la cámara interna en tu cabeza?

Viajar y trabajar en fotografía significa que verás y capturarás muchos momentos, encuadres y escenas, al punto que tu sentido de composición mejore tanto que puedes ver fotografías escondidas en situaciones simples. Para el trabajo es bueno, para desarrollar y mejorar tu técnica es fantástico, pero puede que se convierta en un problema pues no estás viviendo el momento, o puede que situaciones sencillas las conviertas en oportunidades de trabajo. A veces tu familia o amigos/compañeros(as) de viaje empeoran el asunto pues siendo tú fotógrafo(a) te pedirán que captures los momentos del viaje, además es injusto porque como fotógrafo te quedas con las peores (de ti), y el resto con fotos de calendario.

Pasa en el gremio, le pasa a muchos fotógrafos, lo ideal es dejar la cámara (y teléfono celular) lejos y aplacar el impulso, así podrás disfrutar de la vida normal y ver momentos en lugar de fotografías.

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