Volcán Quetzaltepeque

21 de Julio 2015

Un bosque espeso, abundantes lididambar, clima fresco y numerosos nacimientos de agua son parte del camino que lleva hasta la cima del volcán Quetzaltepeque. A pesar de esto, son pocos los que cada año lo suben.

Un espeso bosque corona al volcán Quetzaltepeque.

Un espeso bosque corona al volcán Quetzaltepeque.

En Chiquimula Quetzaltepeque adorna lo alto entre los cerros. Contrario a la creencia popular, de ser una región calurosa, el clima es de fresco a frío. Tiene una altura de 1,900 metros sobre el niver del mar y en ocasiones se cubre de fría niebla. Posee un bosque espeso y en los alrededores se encuentran numerosas plantaciones de café.

En el camino se pueden encontrar árboles liquidambar, que poseen un intenso verde en sus hojas, que cuando se secan, dan la perfecta idea de otoño.

Un ascenso aventurado

Subir no es difícil en sí, pero es un poco largo y confuso pues el camino no está señalizado. Siendo un área con actividad agrícola con poca densidad, es decir, las casas están a gran distancia una de la otra, es difícil encontrar a quién preguntar por dónde sigue el camino. Los domingos el área está casi desolada pues los pobladores se dirigen hacia la ciudad de Esquipulas.

El recorrido vale la pena, pero es fácil perderse. Su cima es preciosa, pero posee poca visibilidad por lo denso de la vegetación. No es aconsejable acampar por las características del terreno arriba, húmedo, estrecho y con poca visibilidad. La combinación de frío y humedad hacen que la temperatura baja castigue durante la noche.

Casi nadie lo sube...

Recalco que es fácil perderse. El camino es confuso y finalmente, llegando a la cima, que se confunde con el cerro contiguo, se distinque solamente por ser la parte más alta existente en el lugar.

Hay que abrirse paso entre la vegetación como sea posible. Luego de varios metros, se encontrará uno que otro sendero apenas visitble. Lo difícil de este ascenso es que a cierto punto, se encuentra una numerosa cantidad de senderos, unos a la izquierda, derecha, en diagonal, hacia arriba... parece un verdadero laberinto, y de hecho lo es, causando que muchas personas se pierdan.

Estos caminos son propios de los pobladores, y no son para llegar a la cima, sino para trasladarse en el área. Con facilidad se toma el equivocado subiendo o bajando.

Hasta los guías se han perdido...

Conversando con gente del lugar, me comentaba una familia que sus hijos solían guiar turistas hasta la cima, pero lo poco de los ascensos hace que los senderos sean poco visibles, y hasta sus hijos, que trabajaban como guías, se perdían.

Es bastante difícil explicar cómo esto es posible, pero sencillamente el bosque es espeso y la visibilidad escaza. Sin embargo el viaje vale la pena. Un GPS no vendría mal durante el ascenso a este volcán.

Llegando al volcán Quetzaltepeque

Volcán Quetzaltepeque
Es recomendable pedir a las personas del lugar que indiquen el camino en auto y consultar cada tanto. Es una ciudad muy concurrida y esto no será problema. Una vez adentrado entre los cerros, el camino solamente lleva hacia arriba sin cruces o desvíos que confundan. Es un poco largo y finalmente se llega al crucero que se muestra en la foto. Hay pocas casas.

Hacia la izquierda en bajada se encuentra un largo camino de terracería que toma casi 40 minutos para llevar al centro urbano. Al frente, dos caminos. El que asciende por la izquierda lleva al volcán por un recorrido muy ameno. El que sigue recto también asciende, pero no hay sendero visible más adelante, siendo necesario entrar por sembrados de café. Se aconseja el camino que asciende por la izquierda y evitar el que sigue recto... este termina en una parte sumamente escabrosa del volcán.

Sin duda alguna no es un ascenso a subestimar por el hecho de lo precario de la señalización y senderos. Vale la pena pero es aventurado. Es vital no ir solo y prepararse con agua y comida para una larga caminata. No olvidar prepararse para el frío y una chumpa que proteja de la humedad del bosque... es fácil terminar empapado.