Huehuetenango y El Cimarrón años después

02 de Enero 2017

En Huehuetenango (al occidente de Guatemala) convergen paisajes de diversas topografías, desde áreas áridas hasta fríos y húmedos bosques en la cima de montañas. El territorio es accidentado y rocoso, con paisajes ricos en valles y filones.
valle en huehuetenango

El Cimarrón se ubica en un territorio árido de baja altitud, mayormente rocoso y seco, de clima caliente del noroccidente de Huehuetenango. ¿Qué es el Cimarrón? es un agujero profundo en la roca, como si alguien hubiese introducido un tornillo en el planeta. Desde sus orillas y principalmente desde adentro se puede apreciar una serie de trazos como de torsión, como si fuesen rastros de una rosca.

Cimarron Guatemala
Luego de investigar se concluye que es una cueva que formó parte de un sistema de corrientes subterráneas. En dichos sistemas suele encontrarse tramos donde el agua va perforando creando cámaras (a forma de campanas) enormes. Algunas colapsan perdiendo su techo de roca y quedan como el Cimarrón. La región es rica en simas (nombre dado a depresiones en el terreno). Tanto en Huehuetenango como en Petén se ubican formaciones similares pero con agua, a estas se les conoce como cenotes.

bosque cimaron
El Cimarrón es único es el más profundo. Ahi cabe dos veces enteras el Edificio de Finanzas de la Ciudad de Guatemala. Para conocer a fondo los detalles del lugar y la experiencia del descenso al cimarrón continúa leyendo aquí nuestra publicación de hace años, cuando bajamos y acampamos en su bosque solamente comunicados por radio.
Huehuetenango y El Cimarrón años después
En esta nota nos enfocaremos en aspectos interesantes luego de los años.

El primer reto del Cimarrón fue encontrar la información correcta y su ubicación exacta. Eran otros tiempos, cero información en internet y quienes nos contaban del lugar no sabían dónde estaba (leyenda) y quienes sí sabían eran sumamente difíciles de localizar, no existía el whatsapp y no todos tenían correo electrónico como para escribirles y consultar. Incluso personas de Huehuetenango desconocían su existencia.
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Mentiras de descensos anteriores, esa fue la segunda dificultad: escuchar de personas que contaban haber descendido. Ubicamos a varias y tuve la oportunidad de conversar resultando en puros cuentos.

El secreto de un aventurero. De mis anécdotas preferidas: un amable señor que tímidamente me contó por teléfono haber descendido y que me podía compartir información. Nos reunimos y explicaba que por imprevistos platicaríamos los tres (él, su esposa y yo). Luego de platicar generalidades del Cimarrón y por qué descenderíamos (puro afán exploratorio) comenzó a darme detalles de la ruta para llegar, y poco a poco contaba su aventura. Todo ante la sorpresa de su esposa quien no sabía nada para ése entonces. Les pareció sumamente grato que jóvenes tuviéramos tanto interés en explorar solo por el afán sano de hacerlo. Y gratamente todos los datos compartidos eran verídicos.
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Viajes de exploración. Realizamos varias visitas al lugar para estudiar la roca, los puntos de descenso, la seguridad, medir el área, tanto el fondo como el diámetro de la abertura. Fue difícil coordinar trabajo, pocas o casi nada de vacaciones y viajar lo que tomaba 10 horas de viaje sin dormir solo para llegar, parquear el auto y luego comenzar la caminata con el equipo.

Luego de reunir todos los datos necesarios planificamos el descenso. Incluso fue un poco difícil para ése entonces conseguir la cuerda que excediera los 150 metros de largo para bajar.
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El mayor desafío fue la tecnología, las fotografías y el video

No podías simplemente ir y comprar una cámara de 10 megapixeles. Grabamos el descenso en VHS y Hi8, la calidad de la imagen deja mucho que desear para lo que hoy en día es cotidiano. Llevamos varias cámaras y amigos nos apoyaron con tomas desde diferentes ángulos, sin embargo la carencia de lentes especializados como un ojo de pescado o un gran angular se hicieron extrañar. Llevábamos ya varios miles de Quetzales gastados en equipo y entrenamiento como para gastar más en equipo de de foto y video adicional. Trabajamos con lo que teníamos. Las cámaras digitales del entonces grababan video en 640 pixeles de ancho las de mayor capacidad, las memorias se llenaban fácilmente, ¡¡lo usual era 320x240 de resolución!!
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Tomamos varias fotografías en el fondo, un bosque tupido obviamente sin senderos. Encontramos diversidad de plantas, arbustos, árboles de buena altura y enredaderas, poquísimas flores y un asombroso suelo que intimidaba al pisar. En algunos tramos era rocoso, y en otros era una alfombra con cientos de miles de hojas secas en lenta putrefacción ya que la humedad no era pareja en todo el fondo. Parecía un colchón en el que te hundías en algunos tramos y en otros solo se hundía con tu peso encima como si caminaras en pajonales.
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El clima era sumamente fresco por la sombra de la roca y de los árboles. Adicionalmente se sentía el efecto de humedad que emanaba principalmente de un lateral, mientras en los otros ángulos era roca seca. Lo que parecía desde arriba ingreso a una cueva no era más que la sombra de una semi techo de roca. Habían huesos en abundancia (de aves), y las mismas se veían desde el fondo volar en círculos por la fuerza del viento.
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¿Qué fue del equipo?

Cabe mencionar que de inicio fue sumamente difícil coordinar la agenda de tanta gente, y todos trabajábamos. Descendimos 4 personas y el resto apoyó en logística y en lo técnico. Todos teníamos ya entrenamiento de técnicas de rescate, trabajo de cuerdas, etc pero nos sometimos a más entrenamiento y tuvimos el apoyo de personal del Cuerpo de Bomberos de Huehuetenango esperando en el campamento base y en el punto de descenso por cualquier eventualidad.

Con el paso de los años perdimos contacto, varios escalábamos roca juntos o entrenábamos algo más como bicicleta de montaña, sin embargo varios abandonaron Guatemala y se fueron a vivir al extranjero.

Nuestro viaje se publicó en Revista Domingo de Prensa Libre, el diario de mayor circulación del país. Salimos en el artículo central, fotografías, texto etcétera. Muy bonita experiencia descender, mayor aún pasar al noche acampando en el lugar, en el fondo, no tan grata experiencia cargar con equipo tan pesado y mucho menos regresar a la ciudad en medio de vacaciones fraccionadas para continuar trabajando.

¡Si fuera hoy!