Reflexiones sobre riesgos en la montaña

30 de Enero 2017

Han pasado muchos años desde mi primer ascenso a un volcán. Fue el Ipala donde inicié mis pasos en el montañismo y hoy por hoy, veo complicado transmitir tantos años traducidos en simples consejos. La montaña es grande, hermosa pero también inhóspita, enfrentándonos muchas veces con lo mejor y peor de nosotros mismos.
Reflexiones sobre riesgos en la montaña
Volcán de Fuego visto desde Acatenango.

Hace poco leía un artículo que explicaba cómo en la última década la globalización y los medios de comunicación (redes sociales) han facilitado acercarnos a destinos turísticos del mundo como nunca antes. Más que nunca miles de personas se trazan metas con destinos internacionales o deportes extremos. En otra publicación leía cómo dicha exposición mediática da la sensación que "si lo quieres: lo puedes", muchas campañas de viaje y tarjetas de crédito se basan en esta falsa promesa.

Los medios de comunicación y redes sociales cambian, pero la naturaleza no. Al creer que todo es más fácil nos ablandamos, haciéndonos menos capaces ante los mismos retos.
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El "Plato" en la cima del Acatenango, con vista del Lago de Atitlán al fondo. Puede ser pacífico incluso cuando hay vientos fuertes (ojo "PUEDE", no es garantía) y durante tormentas puede ser tan difícil estar ahi que el viento incluso arranca las carpas.

Ipala, volcán de iniciación

Acá siempre recomendamos Ipala y Pacaya como los volcanes ideales para iniciarse. Se encuentran a una altitud cómoda, fácil acceso, poseen senderos claros, considerados de baja dificultad y facilitan auxiliar a los montañistas en caso de eventualidades. Chicabal es otro buen candidato, pero este ya se encuentra a mayor altitud en el altiplano guatemalteco, y a mayor altitud mayor dificultad solo por el hecho de encontrar menos oxígeno en el aire.

Lo importante al iniciarse es conocer el mundo de la montaña y conocerse a sí mismo.
Mi primer ascenso (Ipala) fue con la Federación de Andinismo de Guatemala. Con gran sorpresa vi amigos y nuevos conocidos que eran deportistas ya con problemas de esfuerzo y altitud. Esto no siempre sucede y cada caso es distinto, pero fue una buena escuela de aprendizaje. Insisto, iníciate en un volcán de baja dificultad para conocer tu respuesta ante las exigencias de la montaña. No se trata solo de tu persona, puede que aprendas también lo que significa que los integrantes de tu grupo experimenten problemas y debas ayudarlos.

¿Y cómo se arma la carpa?

Aunque resulta un poco cómico: no es un tema para burlarse. Hemos encontrado personas sin conocimiento de cómo armar su carpa en Ipala, Cerro Quemado, Acatenango y la lista continúa. Algunos por ser su primer ascenso, algunos por incluso estrenar carpa.
Si compras una carpa o te la prestan, mueve todos los muebles de tu sala o cuarto (o usa tu garage) y experimenta cómo armarla. Idealmente aprende a armarla por ti mismo (una sola persona).
Muy bien no es para burlarse, pero sí es una irresponsabilidad.

A pesar de ser Ipala un volcán de baja dificultad, hubo ocasiones en que debimos asistir a otros grupos con experiencia para armar sus equipos porque el viento era sencillamente demasiado fuerte. Y en alguna ocasión fuimos nosotros los de las dificultades. No por ser fácil subir significa que todo va a ser fácil.

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Vista panorámica desde Acatenango.

Frío intenso

La temperatura en las montañas de Guatemala puede variar (aunque seamos un país cálido). En varias ocasiones hemos terminado con escarcha (hielo) en la carpa, especialmente en Huehuetenango, y el frío ha sido intenso, muy fuerte. En Acatenango, Agua, Fuego y los volcanes de Atitlán, usualmente el frío es húmedo por lo que no es tan común que se forme hielo, pero sí condensación suficiente para mojar tu carpa por dentro y darte una intensa sensación de frío, suficiente como apara pasar la noche entera despierto.

Con el tiempo aprendes a escoger otro tipo de carpas, seleccionar mejores lugares para acampar o incluso llevar mejor equipo, como sleepings para temperaturas bajas y ropa térmica.

El día más frío del año

En Guatemala las temperaturas bajas llegan alrededor de octubre a diciembre (a veces incluso enero). Los frentes fríos (como los llaman en Guatemala) son variantes de temperatura, fríos intensos que pueden llegar con apenas 24 o menos horas de anticipación y noticias.

En otro ascenso al Ipala encontramos una vez un frío espantoso. Al retornar a la Ciudad de Guatemala nos informaron que había sido el día más frío del año (alrededor de noviembre según recuerdo). Usualmente en Ipala ni siquiera utilizábamos sleeping, sin embargo esa vez fue diferente.

Hubo otro día que se publicó en los periódicos como el más frío del año, en ésa noche nos encontrábamos acampando entre Acatenango y Fuego justo antes del bosque quemado (precisamente antes de iniciar el ascenso a la cima de Fuego. En dicha ocasión la pasamos de lo más relajados y sin frío, incluso consideramos dormir afuera para ver el cielo, y lo que nos hizo cambiar de opinión fueron las lluvias de ceniza que lanzaba el volcán sobre nosotros.
Lo que varió en dicho ascenso al Volcán de Fuego fue el punto de acampada. Quienes durmieron expuestos en Acatenango la pasaron muy mal esa noche.

Eventualidades

En otra ocasión todo el grupo éramos ya montañistas con varios acensos, nos dirigíamos al Acatenango como es ya tradición. Sin embargo un miembro del equipo tuvo una crisis de fiebre y todos los planes cambiaron, la razón fue hepatitis. Solamente él se enfermó y requirió apoyo de todos. Lo mismo le puede suceder a cualquiera ya que las enfermedades tienen tiempo de incubación y momentos de crisis, muchas veces el inicio es asintomático.

¿Con quién subes?

Si algo vas aprendiendo con los años es a escoger con quiénes subes las montañas y volcanes. Cada ascenso te enseña algo y vas comprendiendo que como equipo: cada uno depende del otro. Puedes contar con la mejor condición física, pero un doblón de pie puede cambiarlo todo. Sube con responsabilidad, evita subir con extraños, el subir con personas de confianza y que conocen del tema aumenta la seguridad del grupo completo, y la sensación de que "todo va a estar bien".

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Lo políticamente correcto

Durante el 2017 ocurrió un incidente en que varias personas fallecieron en el volcán Acatenango. Un hecho lamentable y es algo que no se le desea a nadie. Para quienes hemos estado durante tormentas en volcanes sabemos que es una situación compleja, confusa, difícil y estresante. Y sin el equipo o experiencia (combinados) el resultado es fácilmente fatal.

¿Qué opinar? no se pueden emitir opiniones sobre un evento donde no estuviste presente. Las únicas opiniones que se pueden realizar son en pro de mejorar la información, la preparación, conocimiento del equipo, cómo iniciarte y el concepto de seguridad que es básicamente de inicio: personal y luego de equipo.

En la montaña y en el mundo de la aventura, el grupo se mueve a la velocidad del más lento, y la vulnerabilidad del grupo es la de su integrante más vulnerable.
Vemos con mucha tristeza... que aparte del hecho lamentable, las redes sociales se inundaron en discusiones (inútiles) buscando lo políticamente correcto. Lo cual es... absurdo. Políticamente correcto se traduce en una presión social donde todos pretenden dar la opinión perfecta que solucione todo y que no ofenda a nadie. Cualquier paso en falso se convierte en ataques, burlas, chistes y sarcasmo irrespetuoso. La única forma de sobrevivir en la naturaleza es preparándose, siempre ha sido así y siempre lo será (y aún así no existen garantías).

Recuerda que el ascenso a volcanes es una experiencia personal. Acá no vamos a juzgar las razones por las que subes, solo considera que muchas cosas pueden salir mal, así que procura que tus razones sean las correctas y no pongan en peligro ni a tu persona ni a otros. El tema no son las culpas, sino subir, conocer la montaña, conocerte a ti mismo y volver sano(a) y salvo(a) a casa para subir otro día.

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